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29 de Dicimbre de 2017

¡Nos despedimos del 2017!

Llaman a la puerta. El frío asoma por las ventanas. Ya casi estamos todos juntos. Ganas de compartir y de celebrar. “Entra rápido y contágianos tu alegría”. Si no fuera por estos momentos,…

Llegado el solsticio de invierno. Sabemos que es momento de reunirnos con nuestra gente. Los días, a partir de ahora, le robaran horas a las noches y nos proyectaremos hacia una nueva cosecha. Pero no corramos tanto. En este periodo queremos recordar todo el trabajo realizado durante este 2017 en Illa de Riu y de disfrutar de las anécdotas de familiares y allegados.

Los campos que plantamos, el mimo con el que tratamos nuestras tierras y nuestras semillas de arroz desprenden la misma esencia que el amor que profesamos hacia estas fechas en las que se puede celebrar el fin de un ciclo y el nacimiento de otro. El frío con allegados no hiela, recoge y lo tiñe todo de un aroma hogareño.

Ahora que los arrozales todavía reposan, aprovechamos para desearos a todos una buena entrada al 2018 y que podáis disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

 

3.64

Reflexión sobre el tempo. Llegado el otoño y acabada la siega el compositor veneciano Antonio Vivaldi establecería para esta estación tres tempos, a saber: Allegro, Adagio molto y regreso al Allegro.

El primero de estos tempos podría corresponderse con el trabajo de la misma siega del arroz. Momento crucial en el que un ritmo alto se impone. La constante ida y venida de los tractores y de los trabajadores van desnudando el campo de las espigas que antes lo velaban.

Luego, casi de repente, llegaría el Adagio molto, la ralentización necesaria del mundo en el que las fotografías parecerían paralizar los relojes, congelar la cotidianeidad. El campo cansado haría el holgazán durante un periodo para poder recuperar sus fuerzas y ganas de parir más arroz. Desnuda la tierra comenzaría a quebrarse para luego resurgir con más fuerza.

Regreso al Allegro. Vivaldi entiende que una ralentización sería necesaria en un inicio. Sin embargo, después habría que volver a moverse. Las temperaturas bajas se combaten con el movimiento. A parte, el trabajo en el campo requiere respetar los tiempos de la tierra. El campesino habría de estar pendiente de ésta para asegurar su buen progreso y descanso. El campesino siempre está al pie del cañón y después de un tiempo de recogimiento volvería con más energías.

Arroz Illa de Riu baila al compás de Vivaldi, porque respetar los tempos hace que los arroces sean más gustosos y de calidad. Adagio y Allegro, compartimos nuestro otoño con ustedes.

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